El lenguaje moldea no solo la personalidad de cada uno de nosotros sino también el de los grupos humanos.
El filósofo e investigador Luis Castellanos profundiza en el tema y aporta consejos muy útiles, bajo la denominación de “Lenguaje Positivo”. Aplicar cada una de las palabras citadas a una organización le confiere percepción de marca, valores, reconocimiento interno y externo, o sea, una personalidad.

Ocurre también en el mundo de la educación aunque, si observamos la realidad, parece que este término no debe tener tanto valor añadido A menudo suele estar ausente en los discursos de los líderes políticos cuando participan en campañas electorales. Desde fuera se pudo leer algún interesante artículo publicado en la prensa colombiana (La educación sí importa en EL HERALDO) que referenciaba este eje tan fundamental y resumía su ‘presencia’ en los actos públicos y programas de los candidatos presentados en las recientes elecciones presidenciales de Colombia. ¿Se pueden liderar futuras transformaciones educativas de un país si apenas están presentes en los actos de las campañas?
Ejemplos
Seamos positivos y acudamos a ejemplos humanos que se transforman en lecciones. Como la historia de una exalumna que ocupa un puesto muy importante en una gran organización. Una líder forjada desde la infancia. En una de sus charlas recordaba que cuando estudiaba le habían enseñado a mandar y a obedecer, a ser delegada de la clase, a escuchar las discrepancias ante sus decisiones, a aceptar los resultados de las votaciones pero también a adoptar decisiones y defenderlas con energía. Recordaba valores que le marcaron: el afecto, la empatía, la creatividad, las ansias por mejorar y superarse en un proceso de autoaprendizaje permanente. Vivió la democracia española y las asambleas desde muy pequeña y eso le generó una forma de ver la vida y de actuar, siempre con su condición de mujer por delante. En clase habían analizado casos y efectos de actuaciones divulgadas por los medios de comunicación, pues las noticias de la actualidad las convertíamos en lecciones (ciberperiodismo educativo). Era capaz de empatizar con la grandeza y con las miserias de las personas para descubrir el porqué de las decisiones y de los actos. Hoy es una innovadora muy humana, un ejemplo más de esa semilla que sembramos quienes nos dedicamos a la educación. Es una líder que sabría no serlo, pero juega un papel fundamental en su organización y en la sociedad.
Realidades
En el proceso de transformación de un país, la educación sí que es impresindible. El punto de partida es analizar y comprender la realidad, tal como es. Muchas naciones reflexionan sobre situaciones parecidas a Colombia, que se repiten. En el Informe OCDE 2016 sobre alcance y limitaciones de las políticas educativas colombianas se dice: “Colombia enfrenta dos desafíos críticos: altos niveles de desigualdad desde los primeros años de educación y un bajo nivel de calidad en el sistema educativo. Hay unas recomendaciones fundamentales para la igualdad de oportunidades, la gestión eficaz de los centros educativos. Fortalecer el liderazgo nacional”. A partir de la realidad se desarrollan las políticas, el liderazgo, la transformación mediante la innovación metodológica. Cambios profundos en las organizaciones educativas que necesitan mentalidades abiertas, flexibles, en un proceso continuo de formación “con otros ojos”.
Liderazgos
Líder y liderar hasta ahora se asociaban solo a mandar, a estructuras verticales, a pirámides donde la cúspide era omnipotente. Son modelos aún presentes en algunas instituciones educativas, con familias que pagan grandes cantidades de dinero para que se reproduzcan modelos y valores entre alumnado que se identifica con un estatus social y económico concretos.
Afortunadamente, emergen otras formas de funcionamiento donde la palabra líder va acompañada de un proyecto innovador, donde el alumnado es el principal centro de atención y de referencia y donde lo importante son los resultados educativos fruto de “liderar” un proyecto común que congregue a toda la comunidad educativa.
Líder y dirección van interrelacionados pero, desde la experiencia docente, se necesitan muchas otras sinergias formadas por equipos docentes, familias y alumnado. Decía Steve Jobs, fundador de Apple: “la innovación es lo que distingue al líder de los seguidores”. No obstante, la práctica educativa demuestra que líderes y seguidores deben ser uno, que se retroalimenten y a veces hasta se puedan intercambiar los papeles en un proceso de aprendizaje interconectado.
Complejidad
Abundan las publicaciones, cursos, webs, jornadas y congresos sobre liderazgo enfocado a la transformación personal y organizacional. Esperamos que no sea una moda pasajera. Expertos como Alberto del Pozo insisten en la importancia del liderazgo de la dirección de la gestión escolar. La complejidad de los centros educativos exige fijarse metas, proyectos a corto, medio y largo plazo, con líderes capaces de tener al alumnado como objetivo central, como activista del aprendizaje. La convivencia de tantas personas con roles diferentes es una riqueza, siempre que se superen las dificultades personales y organizativas con una única finalidad: educar a cada alumno, incluyendo a los docentes. ¿Quién educa a los educadores hoy en un mundo global y cambiante?: gran incógnita. Podríamos mencionar el liderazgo en valores; el de los procesos de formación continua; liderazgo ante la exclusión, la falta de equidad y la gran asignatura pendiente: el fracaso escolar. Hay profusión de consejos y recomendaciones: sobre liderazgo educativo y éxito escolar, el liderazgo transformacional, informes de la OCDE sobre el tema que nos ocupa y sobre autonomía del centro escolar con perspectivas internacionales.
Transformación
Desde un punto de vista global, las organizaciones cada vez más tienen en cuenta la transformación digital en sus planes estratégicos. Hoy la educación ha de ir unida también a esta realidad, sin vuelta atrás. Pero, para conseguirlo, lo más importante es la transformación cultural (80%), frente a la digital (20%), si se adoptaran principios recomendados a otras estructuras empresariales. La cultura de las organizaciones educativas exige un liderazgo y una implicación global. Todos suman ante proyectos basados en el cambio, el acompañamiento al alumnado y familias, la innovación y la creatividad, otras metodologías en un proceso de mejora continua.
En otros artículos publicados en este portal insistíamos en la importancia de reflexionar sobre las alianzas entre la tecnología, la educación y los valores humanos. Añadiríamos cómo Internet ha cambiado las prácticas educativas, las metodologías y cómo obliga a replantearse el papel del docente en la clase, donde ya no lidera conocimientos sino que enseña competencias, habilidades. Acompaña a cada alumno para que sea él el que lidere su proceso de aprendizaje.
Sostenibilidad
En el proceso de reflexión personal sobre el liderazgo y la transformación a menudo se acotan temas en reuniones y se llega a conclusiones que, pasado el tiempo, se descubre que alguien las ha publicado con antelación. La profesora Gloria María Sierra Villamil, escribió un artículo en una revista de Bogotá, titulado: Liderazgo educativo en el siglo XXI desde la perspectiva del emprendimiento sostenible, de consulta imprescindible y gratuita en Internet. Sus aportaciones recuerdan aquella intervención de la exalumna citada aquí, con sus reflexiones sobre la importancia de los valores y de la ética en el liderazgo (ya desde las aulas), afrontando aquellos problemas que sirvan para mejorar la sociedad en la que viven los alumnos y nosotros, con mentalidad de cambio y de mejoras desde el compromiso y la denuncia.
Quizá ahora, después de las elecciones y a modo de cierre, es un buen momento para insistir en esas conclusiones de Gloria María Sierra que, para muchos de los que nos dedicamos a la docencia y para grandes sectores de la sociedad, son objetivos desde hace años: “La sostenibilidad es fuente del desarrollo educativo, en cuanto a los factores que influyen en la formación, como es lo social, económico y ambiental, mediado por la ética, con relación a los principios y valores. El liderazgo educativo en el sentido de lo humano, trasciende a lo profesional y genera cultura de la innovación y la creatividad”.
Evaristo González Prieto.